¿Se nos acabaron las ideas en materia de seguridad?

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Francisco Rivas

 

A poco más de seis meses para las próximas elecciones federales, de nueve gubernaturas y un sin fin de municipios y asambleas locales, el escenario general en materia de seguridad es particularmente preocupante.

Se cerró el año más violento de la historia de México y en 2018 que apenas comienza, tan sólo en el pasado fin de semana se acumularon 40 homicidios dolosos. Ante el reto que este nivel de violencia representa, las actuales autoridades siguen reproduciendo acciones que replican la misma ausencia de resultados.

¿Se nos acabaron las ideas en materia de seguridad? Eso parece. Todo hace pensar que quien hoy gobierna busca patear el bote para descargar la responsabilidad en el nuevo gobierno y quienes aspiran a gobernar tampoco saben qué hacer.

Los diagnósticos son claros y comunes entre quienes nos dedicamos a analizar la seguridad: tenemos instituciones rebasadas, simulación en formación y fortalecimiento de competencias, falta de incentivos al respeto de la ley, gasto ineficiente, corrupción e impunidad, todo esto abona a un contexto social donde es más fácil ser delincuente que un ciudadano honesto y exitoso.

Los precandidatos presidenciales también han declarado coincidir con estos diagnósticos y han señalado que quieren atenderlos. No obstante, no nos han explicado cómo van a revertir una serie de fenómenos que han sido identificados abiertamente en la última década. En los hechos, se ha demostrado que difícilmente los diferentes actores cumplen con su parte. Para fortalecer el sistema se requieren recursos —que siempre han tenido— que impacten donde deben impactar y que no se desperdicien o se roben.

Esto significa que la Federación, entidades, municipios, Poder Legislativo, Poder Judicial y sociedad en general cumplan con sus tareas en los procesos efectivos de capacitación, reingeniería institucional oportuna, adquisición de equipamiento efectivo, debilitamiento de mercados ilícitos, combate a la corrupción y respeto de la ley.

La dificultad radica precisamente ahí: ¿cómo lograr que cada quien cumpla con su parte?

En el Observatorio Nacional Ciudadano pensamos que el primer paso debe ser contar con funcionarios técnicos, es decir, personas que actúan con base en planes de trabajo, perfiles profesionales, reglamentos y leyes, y no aquellos que atienden la conveniencia individual y política. Para esto, urge poner en marcha un servicio civil de carrera que sea efectivo, que le garantice a cada servidor público una oportunidad de desarrollo con base en su desempeño y resultados, bien remunerado y con cargas de trabajo justas.

A sabiendas que los ejercicios precedentes no han funcionado, necesitamos generar contrapesos para verificar y evaluar la creación de este sistema civil de carrera, y en esto, desde la sociedad civil ofrecemos nuestro acompañamiento.

La crítica y verificación del desempeño de los ciudadanos puede ser un factor clave para obligar a las autoridades a cumplir con esos programas que tanto nos presumen en el proceso electoral, y que una vez sentados en la silla del poder se les olvida.

Debemos dejar a un lado las propuestas que sabemos son inoperables y aquellas que prometen soluciones fáciles a problemas complejos en tiempos breves; la realidad es que pacificar el país nos llevará tiempo y requerirá de esfuerzo, sacrificio y recursos.

Sin embargo, la solución está precisamente en contar con procedimientos de trabajo claros, objetivos y transparentes que permitan una rendición de cuentas. Planes que permitan el fortalecimiento de las instituciones, el respeto a los derechos humanos, que sumen a toda la sociedad en un proceso de corresponsabilidad y contrapesos sociales.

Debemos pasar de sólo decir sí a mejores salarios para policías, a educación de calidad, a desarrollo social, a explicar cómo piensan los candidatos cumplirlo.

Llevamos una década escuchando los mismos discursos mientras los mexicanos seguimos muriendo a manos de una criminalidad desbordada y la ineficacia del Estado. Señores candidatos, recuerden que al llegar al poder, su legado permitirá mejorar las condiciones de vida de la sociedad o por el contrario, tomará la vida de muchos mexicanos más.

@frarivasCoL