Elecciones 2018 y paridad de género

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Fernando Díaz Naranjo

 

Han transcurrido 64 años desde que fuera reconocido el derecho del voto de la mujer un 17 de octubre de 1953 y, desde entonces, se busca alcanzar en muchos ámbitos la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Lo que hoy conocemos como paridad de género debe convertirse en un reconocimiento pleno de esos derechos. No obstante, la lucha por esa igualdad ha tenido un largo andar en nuestro país.

Con la reforma constitucional de 2014 se introdujeron cambios significativos para que tanto en la Ley General de Partidos Políticos como en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales el principio de paridad fuera exigible a los partidos políticos en las candidaturas a cargos legislativos federal y locales, dejando abierta la posibilidad de que las Legislaturas locales incluyeran otros cargos como en los ayuntamientos.

Además, la legislación electoral establece diversos parámetros para fortalecer la paridad de género, toda vez que exige que las fórmulas de candidatos sean de un mismo sexo y determina la obligación de los partidos de hacer públicos los criterios para garantizar la paridad de género —entre los que no está admitido como criterio que alguno de los géneros le sean asignados distritos en los que el partido político haya perdido en un proceso electoral anterior—.

Asimismo, los partidos políticos cuentan con mayores recursos para una mejor capacitación al desarrollo del liderazgo político de las mujeres, por lo que no hay pretexto para no cumplir con la paridad de género.

Esta normatividad debe llevarnos, con la elección en puerta y junto con los acuerdos que el INE ha tomado para garantizar la aplicación del principio de paridad, así como lo que han resuelto los órganos jurisdiccionales para favorecer una igualdad sustantiva y el pleno ejercicio de los derechos políticos de las mujeres, a una contienda electoral sin precedentes en cuanto a la participación de la mujer y, eventualmente, a que ocupe cargos de elección popular y con ello se cierre la brecha entre el hombre y la mujer.

Ojalá que nuestro país pueda colocarse a la altura de países como Islandia, Finlandia, Noruega, Suecia, Irlanda, Dinamarca, entre otras, que de acuerdo al Informe de Brecha Global de Género que publica el World Economic Forum, son parte de los países que, gracias a sus leyes y políticas en favor de una igualdad sustantiva, ponen el ejemplo a seguir.

Entre los principales rubros de estos países dignos de destacar son la igualdad en espacios de participación política, económica y social, sobresaliendo el acceso de las mujeres en el ámbito político electoral.

Pronto veremos de qué están hechos los partidos políticos cuando empiecen a abrir sus esquemas de registro hacia las candidaturas para la competencia electoral que se avecina. Pero independientemente del partido, coalición o candidata o candidato ganador, lo importante es que gane la paridad de género.

 

Analista político. @fdodiaznaranjo