Los sepultureros de la PGR

el

Roberto Rock L.

Retrato Hereje

 

Este fin de semana cumplió cuatro años de publicada la reforma constitucional que dispone transformar la Procuraduría General de la República en una Fiscalía General con una encomienda transexenal, de nueve años para su titular, que será virtualmente inamovible. En esa fecha comenzó la agonía final de la PGR, reducida hoy a despojos de lo que fue una institución clave del país.

El actual gobierno difícilmente puede ser responsabilizado del desgaste acumulado durante décadas por la Procuraduría. Pero tener a la vista la nueva Fiscalía desató apetitos dentro y fuera de ella, que la erosionaron adicionalmente. Y el principal catalizador de ello fue un hombre que conserva enormes dosis de poder justo a ocho meses de haber dejado formalmente su puesto como consejero jurídico presidencial: Humberto Castillejos.

A este personaje se le atribuye estar a cargo de la confección del nuevo equipo de PGR, encabezado por Alberto Elías Beltrán, que despacha como encargado pues no ha sido ni podría (por limitaciones jurídicas constitucionales) ser presentado al Senado para su ratificación como el hasta ahora cuarto titular de PGR en la actual administración. En los últimos 30 años, sólo Carlos Salinas de Gortari superó esa cifra de nombramientos, con cinco.

Testimonios provenientes de múltiples espacios, desde el Congreso hasta la Corte, pasando por el gobierno, dan cuenta de que Castillejos Cervantes mantiene su rol en el manejo de la agenda político-jurídica de Los Pinos. Incluso, según versiones allegadas a este espacio, se permite la “travesura” de despachar en oficinas de la Consejería, formalmente adscritas a su sucesor, Misha Leonel Granados.

Tomado de la mano de Castillejos, Elías Beltrán ha ido haciendo cambios en la PGR. Los nuevos titulares regularmente son cercanos al mismo grupo, del que también forman parte el ex procurador Raúl Cervantes y Alfredo Castillo Cervantes, caballo de batalla gubernamental en múltiples misiones. Hay que recordar que los tres son primos entre sí. Otro actor de este equipo es el señor Alberto Bazbaz, actual director del Cisen. Un clan que comparte en su formación vasos comunicantes con el ex titular de la PGR Eduardo Medina Mora, actualmente el ministro de la Corte más cercano a la casa presidencial.

Entre los ajustes decretados ya destaca el relevo de Gilberto Higuera Bernal como subprocurador a cargo de las la delegaciones de PGR en el país. A partir del 16 de enero lo sustituyó Roberto Ochoa Romero, que ocupa una posición cuya cualidad estratégica aumentó a la luz del nuevo sistema penal acusatorio.

Una revisión más puntual sobre lo ocurrido durante los últimos cinco años en la PGR destacaría asimismo el incentivo perverso que supuso depositar en Miguel Ángel Osorio Chong la triple cualidad de jefe de la estrategia de seguridad, responsable de la política interior y aspirante presidencial. En momentos de buenas noticias, el rostro sonriente de Osorio siempre aparecía. En tiempos de tormenta, como con la fuga de Joaquín El Chapo Guzmán o la crisis de Ayotzinapa, el secretario de Gobernación escurría el bulto en los hombros del procurador en turno, o incluso dejaba subir el rayo directamente a Los Pinos.

Hasta la naturaleza se ha ensañado con la PGR. A raíz de los terremotos de septiembre su sede principal sobre Paseo de la Reforma quedó inhabitable, lo que no sólo disgregó a muchos mandos, Elías Beltrán mismo. Hay rumores de expedientes “perdidos” en una mudanza precipitada hacia diversas sedes, lo que incluye áreas de estacionamientos improvisadas como oficinas.

Todo ello expresa estertores de una institución que el Estado mexicano ha sometido a una prolongada agonía.

APUNTES: Este lunes Juan Díaz anticipará por varios meses su reelección como dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). La madrugada del 28 de febrero de 2013 logró treparse al cargo gracias al apoyo gubernamental, luego de que fuera encarcelada la lideresa Elba Esther Gordillo, que por años fue su principal promotora. Díaz de la Torre tendrá una jornada amarga, pues un juez ha puesto en vilo la validez de su mandato. Su peso político exhibe al mismo tiempo debilidad, pues integrantes de su equipo fracasaron al intentar colarse en candidaturas, como fue el caso de Matías Nazario, que buscó infructuosamente la postulación del PRI para gobernador de Morelos.

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