27 de Febrero de 2025

Ausencia de migrantes, con pros y contras

Mientras que los comercios establecidos se ven afectados debido a la usencia de migrantes en el sector, los residentes aseguran sentirse más tranquilos ante la baja delictiva.

YANDDERITH RODRIGUEZ

Coatzacoalcos

"Desde  que bajaban de la Bestia compraban, que una torta, una cobija, zapatos, o hacían llamadas a su familia, pero ahora que no llegan, ya no hay ganancias, de esto es de lo que vivíamos, y ahora tenemos que buscar otras formas de traer dinero a la casa", dijo una vecina del sector.

 

El panorama actual en los bajos del puente de la avenida 1 es un tanto extraño, el lugar luce vacío, ya no hay migrantes en espera de abordar la Bestia, la mayoría de los comercios permanecen cerrados, puesto que estos locales eran destinados para cubrir las necesidades de los centroamericanos.

Aquellos locales que aún sobreviven sus dueños aseguran estar más tranquilos, aunque las ganancias no son las mismas, ahora pueden cerrar horas más tarde, sin miedo a que migrantes o pandilleros llegaran al lugar a robar algunos productos.

De día y de noche las patrullas vigilan las calles del sector, el módulo  de seguridad también permanece activo, "ya no hay tanta delincuencia como antes, uno ya puede caminar más tranquilo por las calles sin miedo a que te asalten", dijo doña María Teresa.

A PASO LENTO MEJORA SEGURIDAD

Desde hace 20 años  doña María Teresa, radica en el sector, el cual comenta que por años estuvo sumergido en un ambiente de tensión, las horas de tranquilidad eran contadas, el toque de queda iniciaba a partir de las 6 de la tarde, una vez oscuras las calles el peligro acrecentaba y a medida que los migrantes se reunían en el lugar, la delincuencia se salía de control.

“Las jovencitas  eran  las  que   más  sufrían  porque cada  vez que pasaban, les fallaban  al  respeto,  o hasta las golpeaban. En las noches llegaban pandilleros a golpear a los migrantes, se peleaban entre ellos,  les robaban sus pocas pertenencias”, manifestó.

Las calles alternas al punto de reunión de los migrantes, eran vistos como áreas delictivas, en esos lugares la seguridad jamás los favorecía, por consiguiente, la presencia de vándalos que bajo amenaza llevaban a los centroamericanos para agredirlos físicamente.

Los dueños de los comercios no tenían otra opción más que cerrar a temprana hora, lo que implicaba bajas ganancias, a fin de evitar ser víctimas de robo.

“Antes tenía tres negocios, uno de comida, otro de frutas y verduras  y de papelería, durante ese tiempo, para muchos de nosotros fue un martirio mantener abierto los locales, porque siempre venían a pedirte cosas, uno tenía que regalarle mercancía, y algunos si no les daban, te insultaban, se ponían agresivos”, reitero don Alfredo, comerciante.

MENOS GANANCIAS, PERO MÁS SEGURIDAD

Aunque la ausencia de migrantes perjudica a algunos comerciantes, los residentes, viven más tranquilos, por ahora ya no hay pleitos, actos de rapiña, vandalismo o persecuciones delictivas, las amas de casa pueden caminar tranquilamente por el lugar, sin temor o riesgo a ser víctima de la delincuencia.

“Se vende un poco menos, pero ya no hay tanto problema de agresiones y delincuencia. Si es triste ver vacío el lugar, uno se acostumbraba a ver llegar a los migrantes, pero por un lado está bien que les prohíban subir a la Bestia, con eso habrán menos muertes de centroamericanos”, dijo, un vecino del lugar.

 

Por ahora el lugar, es seguro, habitable y tranquilo, libre de presencia de pandilleros, y los niños pueden jugar tranquilamente a las afueras de sus viviendas, y las madres de familia, sin algún tipo de preocupación.


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