27 de Febrero de 2025

ENTRE OVNIS Y ALIENS / MARCIANO DOVALINA

11b

Luces en el cielo, ruinas en la tierra: los mexicas y el primer avistamiento OVNI

El mexicano, eterno habitante de la incertidumbre, mira al cielo con la misma mezcla de asombro y sospecha con la que mira al semáforo en amarillo: con la certeza de que algo va a suceder, pero sin saber exactamente qué.

No es nuevo. Antes de que el virreinato nos impusiera su aburrida burocracia y nos hiciera creer que todo se puede archivar y sellar en una oficina, los mexicas ya vivían con la angustia cósmica de quien sabe que el universo es un tablero de señales, pero no tiene el manual de instrucciones.

Así lo dejó escrito Fray Bernardino de Sahagún en su Historia General de las Cosas de la Nueva España, ese testimonio enciclopédico donde la oralidad indígena fue sometida a la tinta y el pergamino con la esperanza de que lo inexplicable entrara en la lógica del alfabeto latino.

Y en ese registro, entre relatos de sacrificios, dioses coléricos y un mercado en Tlatelolco que haría palidecer a cualquier supermercado moderno, aparece un episodio que no ha recibido la atención que merece: luces en el cielo, una llama que se movía de un lado a otro, un presagio de que algo terrible estaba por suceder.

Los mexicas, con su muy refinada concepción del tiempo como un ciclo de destrucción y renacimiento, entendieron la señal como lo que era: una advertencia. No porque fueran “primitivos” o “supersticiosos”, como se empeñaron en decir los cronistas europeos con su condescendencia habitual, sino porque sabían que la historia se anuncia a sí misma con símbolos que solo los que prestan atención pueden leer. Y vaya si tenían razón.

Poco después, las luces en el cielo dieron paso a otras apariciones igualmente incomprensibles: hombres de piel pálida, con extrañas armaduras metálicas, montados en bestias que nunca antes se habían visto en estas tierras.

El cielo, siempre fiel a su costumbre de mostrar lo que viene antes de que llegue, había dado un mensaje que solo el desastre logró confirmar.

¿Fueron los mexicas los primeros testigos de un fenómeno OVNI en México? Depende de quién haga la pregunta. Si se la hacemos a la historia oficial, nos dirá que no, que eso es fantasía, que esas luces eran seguramente cometas, reflejos o cualquier otra cosa que encaje dentro de lo permitido por la razón ilustrada.

Pero si se la preguntamos a la memoria popular, a esa que ha visto y callado durante siglos, la respuesta es menos categórica y más inquietante.

Porque lo cierto es que las luces nunca dejaron de aparecer. Porque lo cierto es que seguimos mirando al cielo con la misma mezcla de asombro y sospecha. Y porque lo cierto es que, en el fondo, todavía no sabemos si el futuro que nos anuncian será mejor o, como aquella vez, el prólogo de una nueva ruina.