Pymes: sobreponerse y revertir los efectos de la crisis
ELÍAS GONZÁLEZ
El contacto con dueños y directores de empresas pequeñas y medianas que participan en el Programa Aceler@D del IPADE me permite conocer sus historias de negocio, sus preocupaciones y constatar que todos siguen en pie de lucha contra la pandemia y muchas luchan por sobrevivir.
Para entender sus desafíos, Facebook, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicaron en abril el ‘Informe sobre el estado mundial de las pequeñas empresas’. Las conclusiones son puntuales: las pequeñas y medianas empresas (pymes) son las más golpeadas por la crisis actual y su supervivencia está en jaque:
*Una de cada cuatro (24%) a nivel mundial tuvo que cerrar sus puertas durante algún tiempo previo a febrero de 2021, principalmente debido a órdenes de las autoridades sanitarias.
*Una de cada tres empresas unipersonales o prestadores de servicios independientes (33%) no operaban al momento de la encuesta.
*Una de cada tres (33%) pymes ha tenido que reducir su fuerza laboral debido a la pandemia.
*Poco más de la mitad (51%) no planea volver a contratar en los próximos seis meses a empleados despedidos.
De acuerdo con el estudio y a lo dicho por los pequeños y medianos empresarios que asisten al IPADE, sus empresas sufrieron un doloroso ejercicio de reducción de costos y gastos ‒incluido el redimensionamiento de su equipo de colaboradores‒ para poder sobrevivir.
Asimismo, prácticamente todos refieren haber pasado por un proceso de negociación de nuevos términos y condiciones con sus proveedores, y por la implementación de medidas para defender y preservar la exigua pero indispensable liquidez. Por ejemplo, rematar los excedentes de inventario, ofrecer promociones para privilegiar la venta en volumen y conceder descuentos por pronto pago a sus clientes.
Aunado a estas medidas, la investigación y los empresarios coinciden en que un bajo o nulo endeudamiento y un enfoque obsesivo en sus actividades estratégicas también han contribuido a explicar su permanencia en el mercado. Por último, les resulta cada vez más evidente que no llegará una realidad post-Covid en el futuro inmediato y que las circunstancias demandan operar con este riesgo.
Ha llegado el momento de implementar medidas para adaptarse a esta realidad, buscar revertir los efectos de la crisis y sobreponerse a la situación que viven sus empresas. El problema es que no todos saben exactamente qué hacer, ni cómo.
De acuerdo con el estudio, más de 60% de las pymes a nivel global han realizado al menos un cambio en la forma en que hacen negocios, en la forma en que interactúan con sus clientes y la utilización de herramientas digitales. Sin embargo, todavía no está claro que la digitalización sea suficiente para revertir los efectos de la crisis.
Por ello, toca hacer una reflexión profunda que derive en ajustes en dos ámbitos:
1. En la empresa
a) Revisar el modelo de negocio y la forma en la que servimos a los clientes. ¿Quién y por qué compran mi producto o servicio? ¿Qué necesidad(es) satisfago? ¿Qué ventajas o cualidades ofrezco sobre la competencia? ¿Qué diferenciadores ofrezco que sean difíciles de copiar y sostenibles a largo plazo?
b) Revisar procesos, recursos económicos y humanos para cumplir una promesa de valor revisada y ajustada. ¿Cómo hacer eficiente mi operación y logística? ¿Mi negocio genera la liquidez que necesito? ¿Es rentable? ¿Qué inversiones requiere mi negocio para cumplir la nueva promesa de valor para mis clientes?
2. En el director de la empresa
Revisar las fortalezas y debilidades, los talentos y las áreas de oportunidad, para convertirme en el líder que demanda mi empresa en el nuevo contexto.
La situación que enfrentan las pymes mexicanas demanda adaptarse y aprender a operar y convivir con la pandemia y sus riesgos.